IA en residencias: cómo la integración por voz con los ERPs transforma la gestión asistencial

La digitalización del sector sociosanitario ha dejado de ser una opción para convertirse en una necesidad. Sin embargo, en el día a día de una residencia el reto sigue siendo el mismo: ¿cómo introducir datos en el sistema sin quitarle tiempo al cuidado del residente? 

En nuestra experiencia, el problema no es la falta de herramientas, sino cómo se usan. Muchos profesionales siguen registrando tareas a posteriori, en papeles o notas mentales que luego hay que transcribir. Ese tiempo no vuelve. Por eso apostamos por un modelo distinto: que la voz sea el canal principal de interacción con el sistema. 

A través de Wilma IA HealthCare, desarrollada por Euskotel, integramos los ERPs líderes del sector, como Resiplus, con la centralita (PBX) del centro. El resultado es una solución donde hablar y trabajar son la misma acción. 

 

¿A quién va dirigida esta solución? 

Esta tecnología no se queda en la capa técnica. Aporta valor real a perfiles muy concretos dentro de la residencia. 

Las direcciones de centro ganan visibilidad operativa sin estar encima del personal. Pueden saber qué se ha hecho, cuándo y por quién, sin depender de informes manuales. 

Los responsables de enfermería y coordinación consiguen estandarizar registros, asegurar que los protocolos se cumplen y reducir las lagunas de información entre turnos. 

Y los propietarios o gestores de grupos residenciales pueden garantizar una calidad asistencial homogénea entre centros, con datos objetivos que ayudan a tomar decisiones y optimizar recursos. 

Los 4 problemas críticos que resolvemos (y que toda residencia reconoce) 

El registro manual de tareas suele ser el verdadero cuello de botella en cualquier geriátrico. Lo vemos constantemente. 

El primero es la fuga de tiempo administrativo. Parte del turno se va en escribir, transcribir o recordar qué se ha hecho. Con la IA conversacional, el registro ocurre en el mismo momento en que se realiza la tarea. 

El segundo son los errores por registro a posteriori. Cuando se apunta todo al final del turno, se pierden detalles. La voz permite documentar en tiempo real, con mayor precisión. 

El tercero son las brechas de información entre turnos. Cuando la información está dispersa, el relevo nunca es completo. Aquí, todo queda estructurado en el ERP desde el primer momento. 

Y el cuarto son los desplazamientos innecesarios. El profesional no necesita ir al puesto de control para consultar una pauta: la información le acompaña. 

¿Cómo funciona el asistente de voz integrado en la práctica? 

Aquí es donde la tecnología deja de ser abstracta y se convierte en una herramienta real. 

Imaginemos a Luis, personal de atención directa. Durante su turno, limpia una silla de ruedas y ayuda a un residente con su dentadura. En lugar de memorizarlo o anotarlo en un papel, simplemente dice: 

“Se ha limpiado la silla de ruedas del residente”
“Se ha realizado el cambio de dentadura” 

Ese registro por voz se procesa automáticamente y se envía al ERP del centro. No hay transcripción manual, ni pasos intermedios. Las tareas quedan asociadas a Luis, al residente y al momento exacto en que se realizaron. 

El supervisor de Luis, desde su panel, puede ver en tiempo real qué tareas están completadas y cuáles quedan pendientes. No necesita preguntar ni interrumpir el trabajo. El flujo queda registrado, ordenado y verificable. 

La misma tecnología al servicio del residente 

La utilidad no se limita al personal. Para el residente, el asistente de voz también se convierte en una herramienta de autonomía. 

Desde su terminal puede consultar información cotidiana como: 

“¿Qué actividades hay hoy?”
“¿Qué hay de menú para comer?” 

La IA responde con datos actualizados del centro: cine, juegos de mesa, talleres, menús diarios. Esto reduce la ansiedad, fomenta la participación y mejora la experiencia del residente sin cargar al personal con consultas repetitivas. 

¿Qué cambia a nivel de gestión y coordinación? 

Al integrar la voz con la PBX y el ERP, se consigue algo clave: la información deja de ser informal. 

Los registros generan automáticamente informes listos para revisión. Los coordinadores pueden detectar patrones, incidencias recurrentes o cargas de trabajo desequilibradas. Y todo sin pedir al personal que “escriba mejor” o “apunte más cosas”. 

El resultado es más tiempo de cuidado directo, menos estrés en los equipos y una coordinación entre turnos mucho más limpia y profesional. 

Tecnología que humaniza, no que complica 

Implementar un asistente de voz como Wilma IA HealthCare no es una decisión tecnológica aislada. Es una apuesta por cambiar cómo se trabaja en una residencia. 

Cuando eliminamos la burocracia innecesaria, devolvemos al personal su recurso más valioso: el tiempo. Y cuando el sistema se adapta a las personas, y no al revés, la tecnología deja de ser una carga y se convierte en un apoyo real al cuidado. 

Ese es el cambio que vemos cada día en los centros que ya trabajan con esta solución.

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