FTTH vs FTTO: qué conexión de internet necesita tu empresa

Cuando una empresa nos pregunta por FTTH vs FTTO, casi nunca es por curiosidad técnica. Normalmente es porque algo ya está pasando. 

A veces son videollamadas que se congelan. O llamadas VoIP con cortes. O subidas lentas a la nube. O teletrabajo inestable. O también porque se abre una oficina nueva y nadie quiere equivocarse con la conexión. 

Vamos a ser claros desde el principio. En empresa, elegir internet no va de “poner más megas” y olvidarse. 

Va de asegurar continuidad, estabilidad y una respuesta razonable cuando hay una incidencia. Dicho de forma directa: necesitamos que la conexión se comporte como una infraestructura de trabajo, no como un servicio “para navegar”. 

En esta guía vamos a comparar FTTH vs FTTO con un enfoque práctico. Veremos diferencias reales, casos de uso por tipo y tamaño de empresa, y una forma sencilla de decidir sin perderse en tecnicismos. Y al final, si quieres, lo aterrizamos a tu caso con una recomendación concreta. 

¿Qué debe cumplir una conexión de empresa para no darte problemas? 

Antes de entrar en la comparativa FTTH vs FTTO, siempre hacemos una pregunta que lo ordena todo: si internet cae dos horas, ¿qué se para en tu empresa? 

No es lo mismo una oficina donde “se puede seguir haciendo algo” que un negocio donde se cae la centralita, el CRM, la facturación, el acceso remoto o la atención al cliente. Esa diferencia cambia por completo lo que conviene contratar. 

A partir de ahí, lo que suele importar de verdad es esto. 

Estabilidad

No hablamos de que un test de velocidad salga bonito a las 7:00. Hablamos de que a las 10:30, con el equipo trabajando, la conexión siga respondiendo igual. Esto se nota en Teams, Zoom, VoIP, escritorios remotos y cualquier herramienta cloud. 

Latencia

Muchas empresas no “consumen” tanto en descarga, pero sí dependen de respuesta rápida. Cuando la latencia se dispara o hay microcortes, la sensación es clara: “internet va, pero va mal”. 

Subida

Cada vez más procesos dependen de la subida. Copias de seguridad, envío de archivos pesados, sincronización con Drive o SharePoint, cargas a servidores e incluso cámaras o sistemas que reportan datos. Si la subida es inestable, se resiente todo, aunque la descarga sea alta. 

Garantía y soporte

Cuando hay una incidencia, lo que cambia el día no es solo el fallo. También importa cuánto tardan en atenderlo, cómo lo escalan y qué compromiso existe de resolución. Aquí es donde muchas decisiones de FTTH vs FTTO se inclinan. 

Con estas cuatro ideas en mente, ya podemos hablar de tecnología con sentido. 

FTTH vs FTTO: qué es cada una 

Cuando hablamos de FTTH, normalmente nos referimos a fibra hasta la oficina en un modelo muy extendido también en residencial. Puede funcionar perfectamente para muchas empresas. 

La clave es entender su naturaleza. Suele estar más vinculada a un servicio “compartido” y con garantías más ligeras. 

Eso no significa que sea mala. Significa que su comportamiento puede variar más según la zona, la carga y las condiciones de red. En oficinas pequeñas o con criticidad baja-media, una conexión FTTH bien dimensionada puede ser una solución totalmente válida. 

Cuando hablamos de FTTO, el enfoque suele ser más empresarial. No solo por la fibra como medio físico, sino por el tipo de servicio que se contrata alrededor. 

Suele haber más opciones profesionales, más control, compromisos de servicio más claros y, en general, más consistencia cuando la empresa trabaja a pleno rendimiento. 

Muchas veces, una conexión FTTO no se elige por “tener más velocidad”. Se elige por tener un servicio que se comporta como debe cuando de verdad importa. 

Por eso, si alguien te vende la comparativa FTTH vs FTTO como “una es rápida y la otra también”, nos quedamos cortos. La diferencia real está en cómo se entrega el servicio y qué garantías trae. 

Diferencias prácticas entre FTTH y FTTO que sí se notan en el día a día 

Aquí queremos ser concretos. Es la parte que te ayuda a decidir sin ruido. 

Primero, el rendimiento sostenido. Con FTTH puede haber muy buen rendimiento, pero es más habitual que existan variaciones por horas. A veces no se nota hasta que el equipo crece. O hasta que dependemos de herramientas sensibles. 

En FTTO, lo que solemos buscar es un comportamiento más consistente durante toda la jornada laboral. Sobre todo cuando hay muchos usuarios trabajando a la vez. 

Luego está el tema de las garantías. En una comparativa FTTH vs FTTO, el concepto de SLA (acuerdo de nivel de servicio) suele ser clave. No hablamos de “te atienden por teléfono”. Hablamos de compromisos claros de respuesta y resolución. 

Cuando internet es crítico, esa diferencia pesa mucho. Una incidencia deja de ser una molestia y pasa a ser un coste real. 

La subida también separa escenarios. Muchas empresas eligen “1 Gb” pensando en descarga, pero lo que les rompe es la subida. Backups que no terminan, archivos que tardan, sincronizaciones eternas y sensación de lentitud general. 

En esos casos, el tipo de servicio y su estabilidad pesan más que el número del contrato. 

También influyen necesidades más “TI”. Por ejemplo: IP fija, accesos remotos estables, VPN bien montada, segmentación de red o integración con soluciones de seguridad. 

FTTH puede cubrir parte de esto, pero en muchos entornos la fibra FTTO encaja mejor. Está pensada para ese tipo de uso y suele ofrecer un marco más profesional. 

Y por último, el soporte y la forma de gestionar incidencias. Esto no se nota hasta que ocurre un problema. 

Cuando ocurre, se nota muchísimo. En empresa, un corte no es “ya volverá”. Es “tenemos a personas paradas y procesos detenidos”. Por eso, en FTTH vs FTTO, el soporte no es un detalle. Es parte del producto. 

¿Cuándo conviene FTTH en una empresa? 

Solemos recomendar FTTH cuando el uso es moderado y, sobre todo, cuando el impacto de una caída es asumible. O cuando está controlado con un plan B. 

Un ejemplo típico es una oficina pequeña (de 3 a 10 personas) que trabaja con herramientas cloud estándar, hace videollamadas frecuentes pero no masivas y no depende de una centralita con muchas llamadas simultáneas. 

En ese contexto, una fibra FTTH puede ir francamente bien. Además, es eficiente en coste. 

También encaja cuando el negocio tiene cierta tolerancia al riesgo operativo. No porque “dé igual que se caiga”. 

Encaja porque, si ocurre, hay un respaldo y la empresa puede seguir trabajando sin que todo se detenga. 

Aquí insistimos en algo que marca la diferencia. Si elegimos FTTH, lo inteligente no es cruzar los dedos. Lo inteligente es acompañarlo con un plan de continuidad. 

Lo que vemos muchas veces es que FTTH funciona perfecto… hasta que deja de serlo. Suele pasar cuando crece el número de usuarios conectados a la vez. 

También pasa cuando la empresa se apoya más en VoIP y vídeo. O cuando se intensifican los backups. O cuando el teletrabajo se vuelve habitual. 

En ese punto aparecen síntomas que se interpretan como “necesitamos más velocidad”. En realidad, lo que suele faltar es “otro tipo de estabilidad”. 

Si nos cuentas que hay cortes en llamadas, que Teams va mal en horas punta, que la VPN se cae, que subir archivos es un suplicio o que hay días que “va raro” sin motivo aparente, ahí es cuando volvemos a abrir la conversación de FTTH vs FTTO con seriedad. 

¿Cuándo conviene FTTO? 

FTTO suele tener sentido cuando internet es un pilar de la operación, no un recurso auxiliar. 

Lo vemos claro cuando trabajan muchas personas a la vez. También cuando hay uso intensivo de nube. O cuando existe atención al cliente por VoIP. O cuando la continuidad importa de verdad. 

Pongamos un caso muy común. Una empresa de 20–40 personas que vive en el CRM, usa centralita virtual, tiene reuniones todos los días y además trabaja con documentos pesados o copias de seguridad regulares. 

Con una FTTH puede que el 80–90% del tiempo esté bien. 

El problema es ese 10–20%. Las horas punta. Los días con saturación. Los momentos críticos. 

Y lo crítico no es que “sea un poco más lento”. Lo crítico es que se rompa la fluidez del trabajo. Que se pierdan llamadas. Que se degrade la experiencia del cliente. O que se pare una parte del equipo. 

Ahí es donde una conexión FTTO suele dar tranquilidad. No solo por el rendimiento, también por el marco de garantía y soporte. 

En empresa, pagar por garantía tiene sentido cuando el coste de una caída es más alto que la diferencia de cuota mensual. Y casi siempre, si hacemos números de forma realista, esa diferencia se compensa más rápido de lo que parece. 

FTTO también suele convenir cuando hay varios puntos de conexión, sedes o una dependencia fuerte del acceso remoto. 

La estabilidad de una VPN, la consistencia de respuesta y la gestión de incidencias pesan mucho. En esos casos, la comparativa FTTH vs FTTO deja de ser “qué fibra es mejor” y pasa a ser “qué servicio protege mejor la operativa”. 

¿Cómo decidir entre FTTH vs FTTO sin enredarte en teoría? 

Nos gusta resolverlo con tres preguntas simples. Son preguntas que se responden en cinco minutos y aclaran el camino. 

La primera: ¿cuántas personas se conectan a la vez en los momentos fuertes? No cuántos empleados sois, sino cuántos trabajan en simultáneo con herramientas online. La concurrencia dimensiona mucho más. 

La segunda: ¿qué uso manda? Si manda VoIP, videollamadas y herramientas sensibles, necesitamos estabilidad y baja latencia. Si manda la subida y la sincronización, necesitamos rendimiento sostenido. 

Si manda el acceso remoto, necesitamos consistencia y un enfoque más “pro” de red. 

La tercera: ¿qué cuesta una caída en tu empresa? Aquí no hablamos solo de dinero. Hablamos de equipos parados, estrés, llamadas perdidas, clientes esperando, plazos que se mueven y una sensación de caos que se come la jornada. 

Cuando respondemos esa pregunta con honestidad, muchas decisiones de FTTH vs FTTO se aclaran solas. 

Con esas respuestas suelen salir tres escenarios. Uno donde FTTH es suficiente (sobre todo si hay respaldo). Otro donde FTTO es lo lógico. Y un tercero intermedio donde conviene diseñar una combinación. 

Recomendaciones prácticas para que la elección salga bien 

Aquí es donde se separa una decisión “correcta” de una decisión “robusta”. 

Lo primero es pensar en continuidad. Incluso con un servicio muy bueno, puede haber obras, cortes, incidencias de operador o fallos externos. 

Por eso, en empresa, un respaldo bien planteado (4G/5G o segunda línea) es de las mejores inversiones. Con un buen failover, una caída deja de ser un drama. Pasa a ser un inconveniente gestionable. 

Esto aplica tanto si elegimos FTTH como si elegimos FTTO. 

Lo segundo es no olvidarnos de la red interna. Muchas veces “internet va mal” y el problema no es el acceso. Es el WiFi saturado, un router insuficiente, una mala distribución de puntos de acceso, un switch doméstico con carga o falta de priorización del tráfico. 

Si hay VoIP, por ejemplo, una configuración de QoS bien hecha puede marcar una diferencia enorme. Por eso, cuando tratamos FTTH vs FTTO como asesoría real, no nos quedamos solo en el tipo de fibra. Miramos el conjunto. 

Lo tercero es pedir claridad en condiciones. No hace falta ponerse jurídico. Sí conviene entender qué se garantiza, qué no, cómo se reportan incidencias y qué tiempos de respuesta existen. 

En entornos críticos, esto vale más que “tener 1 Gb”. 

Y lo cuarto es dimensionar pensando en 12–18 meses. Muchas empresas contratan para lo que son hoy y, al crecer, se encuentran con que la conexión ya no acompaña. 

Si prevemos contratar más gente, aumentar remoto, mover más servicios a la nube o abrir otra sede, conviene que la decisión de FTTH vs FTTO ya contemple ese crecimiento. 

Preguntas frecuentes sobre FTTH vs FTTO 

¿FTTH puede ser estable para una empresa? 

Sí, puede serlo, y en muchos casos lo es. La clave es que encaje el escenario: uso moderado, tolerancia al riesgo controlada y una red interna bien montada. Si además añadimos un respaldo 4G/5G, FTTH suele funcionar con mucha más tranquilidad. 

¿FTTO “siempre compensa”? 

No necesariamente. Compensa cuando la conectividad es crítica o cuando el coste de una caída supera la diferencia de cuota. Si el uso es ligero y el negocio puede aguantar una incidencia sin parar la operativa, puede ser más eficiente una buena FTTH con continuidad y una red interna cuidada. 

¿Qué pasa si necesitamos IP fija, VPN estable o teletrabajo frecuente? 

Aquí hay un patrón claro: cuanto más dependemos de accesos remotos estables y de una conectividad “sin sorpresas”, más sentido suele tener FTTO o, como mínimo, un servicio con garantías y soporte más orientados a empresa. Sobre todo si hay varios usuarios conectados por VPN a la vez o herramientas sensibles a la latencia. 

Solicita asesoramiento en conectividad y lo aterrizamos a tu caso 

Si quieres, lo bajamos a tierra con tu escenario. Nosotros solemos pedir tres datos y con eso ya dimensionamos: cuántas personas se conectan a la vez, qué herramientas son críticas (VoIP, Teams, CRM, VPN, backups) y qué impacto real tiene una caída en vuestra operativa. 

A partir de ahí te decimos, con argumentos claros, qué opción encaja mejor: FTTH vs FTTO, o una solución híbrida que te dé estabilidad sin pagar de más. 

Porque esto no va de contratar “lo más caro” ni “lo más rápido”. Va de que la conectividad acompañe a tu negocio y deje de ser un foco de problemas. 

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